lunes, 16 de enero de 2012

Meditación al teatro


El Observador en el Escenario 
Un experimento para llevar la meditación al teatro
Por Nayano

         
 
A principios de 1998 me pidieron conducir un curso experimental para enseñar las Meditaciones Activas Osho a los estudiantes de teatro.
 
Esto sucedió por invitación del director de la Academia de Teatro de Amsterdam, Jooph Huysman.

Siendo un meditator Osho durante los pasados veinte años, he conducido, en los últimos ocho años de ese periodo, talleres de meditación en Amsterdam y sus alrededores. La oportunidad de trabajar con la Academia de Teatro fue de particular interés para mí pues había estudiado teatro desde hacía veintidós años.

Jooph explicó que deseaba enseñar a los estudiantes “actuación distante.” En este enfoque el actor se disciplina en desempeñar un papel sin sentirse identificado o involucrado emocionalmente en absoluto. Jooph añadió que en algunas de las lecciones de los estudiantes, como Aikido y Tai-Chi, muchas emociones y memorias dolorosas del pasado habían estado surgiendo en ellos, y él no deseaba eso.

Al parecer, cuando la escuela había estado bajo diferente dirección, los estudiantes habían tenido clases para trabajar con sus emociones, pero habían tomado forma de terapia, algo que el director actual deseaba evitar. El temía que lo que yo estaba ofreciendo podía ser algo similar, y evocaría aún más emociones. Además, a partir de que Jooph me dijo que él mismo había estado en un monasterio budista durante cinco años, concluí que entendía que la meditación era un medio para controlar emociones.

Conocí, a través de mi capacitación como estudiante de teatro hace ya muchos años, que las emociones necesitan ciertamente ser reconocidas.

Había descubierto la necesidad de ser activo y poder expresarme, para tener un manera aceptable de liberar el enojo que sabía estaba dentro de mí. Sin embargo, me dieron a entender que éste no era el lugar para sacar mi enojo, sin ofrecerme una alternativa para ocuparme de mis sentimientos. Me parecía que sólo iba a poder cultivar una personalidad falsa, mientras que mi anhelo más profundo era poder ser yo mismo.

Fue en gran parte debido a esta situación que elegí dejar la academia de teatro. Lo que me atrajo a los métodos de meditación Osho es la comprensión en la cual se basan, llámese la validación de nuestra vida emocional, pero no como un área que necesita someterse a terapia. Más bien, cuando aceptamos y experimentamos totalmente o pasamos a través de cualquier sensación o pensamiento que pudiera ser provocado, en vez de “sentarse sobre él”, reprimiéndolo, obtenemos un sentido de des-identificación del mismo, una "distancia”. Una vez que las energías reprimidas son liberadas, les sigue un sentido natural de paz y calma.

Una ventaja más es que estos métodos activan el ser en todos los niveles, promoviendo una flexibilidad en general, la fuerza y la relajación. Este último punto se ocupó de la petición de Jooph de proporcionar a los estudiantes un entrenamiento físico como parte de su plan de estudios.

Una vez que vió el fundamento detrás de la liberación emocional a través de las meditaciones que yo estaba ofreciendo, estuvimos de acuerdo en proceder con mi propuesta. Llevamos a cabo una lección inicial "piloto” de una hora a la cual fueron invitados ocho estudiantes, hombres y mujeres, de alrededor de veinte años de edad. Jooph dijo que estos eran sus estudiantes más críticos, quienes serían implacables en su retroalimentación.

Presenté la meditación “Stop Dance!", combinada con “Gibberish”. Para el primer segmento, dejé a los estudiantes bailar tres tipos totalmente diferentes de música. Sugerí que bailaran primero con los ojos cerrados y después con los ojos abiertos. Esta sencilla estrategia provoca diferentes sentimientos y por lo tanto diversas formas de bailar. Además de esto les pedí que se detuvieran y observaran lo que podría estar sucediendo; cualquier pensamiento o sentimiento... para simplemente estar conscientes de ellos.

Después del último baile sugerí que comenzaran el “Gibberish", una clase de liberación verbal en el cual se emiten palabras sin sentido, ruidos, sonidos, frases incongruentes.

Puesto que había solamente una hora para la explicación, practicar los métodos y la evaluación, hicimos una versión acortada de las técnicas de meditación. Aún así, el curso tuvo un fuerte efecto en los estudiantes: dijeron que estaban muy serenos, relajados y más “en su corazón”. Algunos sintieron muchas emociones diferentes durante el baile, debido en parte a los diversos tipos de música, y por otro lado a causa del "Gibberish"... sensaciones que iban de la alegría a la tristeza y al enojo. Una mujer lloró y se sintió muy conmovida al poder decirle “sí” a su tristeza. Algunos se sintieron muy emocionales al finalizar, con tristeza y miedo.

Estaban siendo observados, al igual que yo, por el director de la escuela, así que esto creó una cierta consciencia de uno mismo. Mencioné este hecho al principio, para que pudieran incluirlo en su meditación. Para algunos esto aún los inhibía; para otros no resultó así. A todos los estudiantes les encantó la meditación.

La retroalimentación de los estudiantes y el entusiasmo del director me animaron, así que se acordó que me comprometería a enseñar a cuatro grupos diferentes de estudiantes, casi la mitad de toda la escuela.


Tres de esos grupos eran de primer año mientras que el cuarto era de segundo y tercer año juntos. Mientras el curso progresaba y se corría la voz, los estudiantes de otras clases que sentían necesitar también algo similar, comenzaron a unirse al proyecto.


El curso constaba de diez lecciones que duraban desde una hora y quince minutos hasta una hora y treinta minutos. En la primera lección los estudiantes fueron introducidos a a la meditación "Stop Dance!" Ésta fue seguida por Osho Kundalini, Osho No-Mente, y la meditación de La Risa. En la quinta sesión se utilizó una técnica para ayudar a la des-identificación de sensaciones: "El Camino del Hombre Sigiloso" del místico ruso George Gurdjieff.


Posteriormente, los estudiantes probaron la Meditación Dinámica Osho, la Mandala, la No-Dimensiones, la Devavani, el método de "Plegaria" sufi y la técnica de Ramana Maharshi, “¿Quién Soy Yo?"


Sugerí que en el transcurso de las lecciones los estudiantes llevaran un diario para registrar sus reflecciones relacionadas con su práctica de meditación. También les di tarea bajo la forma de recursos meditativos específicos, por ejemplo, observar su respiración siempre que se pillaran en diferentes emociones, o que se detuvieran de pronto en medio de alguna acción. En este momento, los cursos con dos grupos han concluido; los otros dos están pronto por finalizar.


A pesar de su escepticismo inicial, la mayoría de los estudiantes respondieron muy positivamente a las meditaciones.
Lo siguiente es la evaluación de los grupos que han terminado el curso. Varios estudiantes reportaron que se sentían profundamente relajados cada vez que hacían las meditaciones. Otros comentarios específicos incluidos:


“Veo emociones que van y vienen... esto no soy yo. Entonces no debo estar asustado de que me quedaré atorado en una de ellas, porque van y vienen. A través de varias meditaciones pude ver que era imposible que mi mente estuviera preparada y entonces tuve que confiar en mi primer impulso. Esto también es muy importante para mí en la actuación.”


“De las meditaciones aprendí que es muy importante fijar mis límites ante otras personas, y respetar mi propia autoridad, anhelos y derechos.”

“Me sentí especialmente bien después de la meditación de La Risa, la sensación de amarme a mí mismo, como un bebé.”


“Me encanta la estructura de las meditaciones, partiendo de un esfuerzo físico hacia una relajación mental. Uno va un poco más lejos de lo que piensa que el cuerpo puede manejar. Esto detiene la mente que se preocupa interminablemente. Después del esfuerzo, cuando me siento, la mente está vacía.”


“Es una lástima que no haya más tiempo para ir a las raíces de ciertos sentimientos o patrones de pensamiento. Es tanto lo que surge... Es una lástima que abras la botella, pero no puedas continuar bebiéndola.”


“Lo que encuentro muy bueno es dejar ir o pasar los pensamientos, especialmente en la meditación 'Gibberish'. Con los métodos de la Dinámica y de la Mandala ahora sé que tengo mucho más energía de la que pensé.”


“¡La Mandala fue fantástica! Me encanta desafiar mis límites. La Dinámica hizo mucho: tuve que llorar, fue muy fuerte. Durante todo el fin de semana lo sentí. Pero ciertamente ha liberado la presión.”


“He llegado a conocerme mejor. Todas las meditaciones fueron fantásticas, aún cuando al principio me sentía un poco escéptico al respecto.”


“Siempre me sentí abierto durante las lecciones y acepté lo que se dio. Si no lo pude aplicar inmediatamente o si 'nada' estaba sucediendo, no lo rechacé, sino que lo dejé abierto. A menudo salí de las meditaciones muy tranquilo y en paz, aún cuando tuve que llorar después de la Dinámica. Era como divertido. Pensé, 'Ah, qué bueno...' Entonces después de cinco minutos se había terminado y pensaba:, 'Bien... eso era.”


“Me sentí muy bien con el hecho de que nunca nos empujaron a sentir algo. No fue forzado.”
“He experimentado muchas cosas que eran totalmente nuevas para mí. Me sentí conmovido con la Kundalini. ¡Tuve que llorar tanto! Primero lo paré, y entonces finalmente salió todo. No supe qué sucedió, pero se sintió fantástico.”
“Lo que aprendí fue que al no dar atención a los pensamientos negativos, el camino se abre a mucha más energía. Podría continuar sin parar.”

“La Dinámica fue horrible, pero fue la primera meditación que hizo algo en mí. Contacté con tanto enojo durante ella y posteriormente... Generalmente soy muy bueno en reprimir, pero de pronto eso ya no funcionó. Con la Mandala golpeé ligeramente una fuente de energía aparentemente interminable.”
“Me sentí muy relajado después de toda esta actividad. Quizá se debe a que no tienes tiempo para pensar.”
“Al principio estaba escéptico, pero siempre me sentí muy relajado y ligero al terminar. Por lo general, al principio de la meditación había un momento en el que sentía un cierto enojo o una cierta irritación y luego se convertía en paz, alegría y relajación. Esto fue más fuerte con el “Gibberish.”
La Dinámica y la Mandala, además de hacerme después consciente de una tensión inmensa en mis músculos, me hicieron darme cuenta de que tengo mucho más energía de la que utilizo. Ahora, cuando estoy corriendo guardo esto en mi memoria y puedo ir mucho más lejos de lo que acostumbraba. También con estas meditaciones entré en una clase de trance y me encantó.”
“Aún cuando sólo tuvimos diez lecciones, siento que me he sentido más a gusto y en paz. Reconozco mucho mejor mis emociones, especialmente porque durante las meditaciones nunca tuvimos que entrar en historias o razones del por qué estas emociones están allí.”
“La mayoría de las lecciones de meditación terminaron para mí con la misma experiencia: relajado y silencioso.”
“La meditación que más me impresionó fue la Dinámica. Los pensamientos fueron absorbidos en la acción; durante el baile desaparecí en la música y los movimientos.”
“No sé qué significan las meditaciones para mí. Siento que nada ha sucedido. Tú dijiste que tal vez esperé demasiado y entonces no vi lo que estaba sucediendo… He estado más consciente de mi respiración a partir de estas lecciones.“
Muchos escribieron que cuando vieron “Meditación Activa” en el programa, su respuesta fue que la meditación era algo etéreo, ¡o para esas pobres almas que necesitaban purificarse! Después de varias lecciones todos se sentían muy diferentes, dándose cuenta de que les estaban ayudando mucho. Algunos de ellos lamentaron que el curso haya terminado.
Mi propia respuesta a mi experiencia fue que el curso se ajustó bien a la escuela de teatro. A través del enfoque meditativo encontraron tanto la manera de experimentar cualquier sensación evocada, como de moverse más allá de esas sensaciones a un nivel más profundo del ser. Actualmente estoy trabajando en una propuesta de cuatro años para la academia de teatro.

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